Trabajamos el concepto de difracción cuántica como metodología de observación, pensamiento y producción poética.
La etimología de difracción remite a diffractus, un término que se traduce como “roto”. Este concepto se emplea en el ámbito de la física para nombrar al desvío de una onda cuando atraviesa una abertura o impacta contra el borde de un elemento opaco. Es un fenómeno que tiene que ver con todos los tipos de ondas (electromagnéticas, de radio, sonoras, agua, etc.), y cuando la onda traspasa una grieta o se topa con un obstáculo, se desvía y eso genera patrones.
La difracción como metodología no es un patrón de diferencias que propone soluciones a problemas desde afuera, sino que explora los entrelazamientos desde adentro como un experimento de multiplicidad.
Muchas voces hablan en las grietas del paisaje social (virtual o no) y emergen relatos entrelazados que se envuelven difractivamente uno en el otro. Una metodología de difracción es una herramienta para leer esas voces, para responder y prestar atención a los detalles y especificidades de las relaciones de diferencia y cómo importan. La metodología de difracción según Karen Barad nos permite “estudiar los efectos entrelazados que las diferencias generan” (p. 74). Para nosotras es una herramienta para poder ir más allá de lo binario y de las relaciones predeterminadas que aparecen en las experiencias con otrxs (humanos y no-humanos) y con tecnologías que usamos todos los días.
Realizamos ejercicios de (salirse de) sistemas de representación (“desvisualizar”). Observar, incorporar el sonido/ruido de fondo (literal y metafórico), descentralizar la atención, sumar aproximaciones a lo liminar en el paisaje. Las preguntas y las experiencias que emergieron en los ejercicios, nos permitirán desarrollar producciones poéticas que incorporen puntos de vista que se encuentren más allá del bucle codificado de siempre.
Margarita Ardila Díaz
Gelman Avendano
Laura Benech
Renee Carmichael
Erik Estany Tigerström
Natalia Mera
Salomé Ramírez
Catalina Villegas-Burgos
& otras agencias que participaron en el lab.

The texts are just as cryptic, one and the other, perhaps for different reasons or perhaps just for the same: words—the attempt to put into words the complex abstractions of matter entangled in the everyday, or the relation between life and the problem of explaining it; or rather perhaps the fact that the haunting of indeterminacy is always part of the problem no matter the attempt of logic, reason, science, expertise, and ‘splaining of any sort to appease it. Both texts speak at the level of particles, at the minuscule scale of the atomic structure that makes up the everyday of space and all day of time of now, tomorrow and whatever day. But the point is not to do a judgement of one or the other, to measure the encryption and excretion, excommunication, level of exacerbation, excortication, expropriation or exteriorization of one and the other, rather, to diffract one through the other to process one and the other, literally, perhaps, 1 become other, not as arbitrary, nor metaphysical, cynical, cryptanalytical, superphysical, hierarchical, diagnostical, critical nor academically but as appropriate and through appropriation, in the way one becomes both verb and adjective. Perhaps it is all that is in between the way 1 becomes other than one through both acting and qualifying, whether that is quantically or quantumly or questioningly. Perhaps in the end it is the adverb that I want to put into words as a complex abstraction of this here and now. The adverb, as the one that modifies differently actions.



I
Siempre sucede cuando llego al espejo
que alguien ya se adelantó.
Esperé entre las sombras mientras todos dormían
y nuevamente otros ojos insomnes
me asaltaron.
Imposible burlar
tan asediante vigilancia
¿Qué hace Alicia para cruzar el muro?
II
Y el espejo fue ventana inmutable
cuando nadie se asomaba.
Relámpago en suspenso,
amnésico profeta…
Como esperando un bostezo del tiempo.
III
Álgebra del espejo:
el espejo y yo
somos inversamente proporcionales,
para multiplicarme
tuve que dividirlo.
No ha de ponerse un espejo
frente a otro.
No.
No debemos permitirle
el vértigo
de ser relámpago en suspenso
o frontera de un abismo sin rostro.
La nada y el infinito
en azarosa simetría.
No podemos poner
un espejo frente a otro
y dejarlos atrapados
en el eterno conjuro
de un palíndromo de espectros.
Luego la luz olvida
su sentido
y se corre el riesgo
de duplicar este universo
en su fuga de fotones
o de regresar al Origen
donde nacemos siendo viejos
y estas letras
desaparecen del papel.






